Afecciones de la Garganta (faringolaringe) 

Disfagia

Reflujo faringolaríngeo

Se define reflujo faringolaríngeo (RFL), a la enfermedad observada por los otorrinolaringólogos, que se genera cuando la laringe está inflamada en la zona posterior de ésta por lo general  y que en algunos casos es capaz de afectar también las fosas nasales ocasionando incluso  congestión nasal que se percibe más que todo en la parte posterior de la nariz entre las fosa nasales y la zona posterior del paladar.

Es un motivo frecuente de consulta en la especialidad (aprox. 10 %) y va asociado muchas veces a otras enfermedades de las zonas, por ejemplo sinusitis recurrentes, disfonía músculo tensional, obstrucción nasal, etc.

Los síntomas más frecuentes son la carraspera crónica, tos irritativa crónica o con mínima secreción , los cambios de voz en la mañana o franca disfonía , la sensación de tener un bulto en la garganta , o bien la percepción de que hay secreciones en la zona faríngea que cuesta mucho sacar o simplemente imposible. En un porcentaje no muy elevado (promedio 30 %), los pacientes son capaces de reconocer síntomas asociados a Reflujo Gastroesofágico. 

Se ha determinado como causa una coexistencia de factores, desde la alimentación, tabaco, alcohol, reflujo gastroesofágico, condiciones individuales  de la mucosa laríngea que la hacen más propensa a enfermar (sensibilidad a los irritantes) y es muy probable que hayan situaciones médicas que aún no hayamos descubierto.

​​En el estudio se pueden utilizar herramientas como la Nasofibrolaringoscopia , la Endoscopia digestiva alta con test de Ureasa , la medición del ph gástrico , Impedanciometría esofágica, manometría esofágica, pH-metría de triple o doble sensor, o, bien frente a una elevada sospecha clínica se puede  instaurar un tratamiento que sirve de prueba terapéutica , considerando sobre todo la invasividad y  costo que pueden implicar  los métodos de estudio.  

Su tratamiento involucra cambios de hábitos , de modo de evitar eventos ácidos que con el tiempo vayan dañando los tejidos (dieta y suspensión del tabaco)  y medicamentos como los inhibidores de la bomba de protones del estómago (ej. esomeprazol) por un período no menor a tres meses .

En caso de falla de tratamiento , se hace necesario obtener más información mediante los exámenes ya mencionados u otros o bien establecer otra hipótesis diagnóstica, siempre y cuando el cumplimiento de la terapia haya sido adecuado .

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Significado : Dificultad para deglutir (tragar los alimentos).

Cuáles son las principales causas de disfagia?

La disfagia puede tener causas variadas, dentro de las más frecuentes se encuentran:

  • Neurológicas: Accidentes cerebro vasculares, demencias (por ejemplo: Alzheimer), enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, entre otras.

  • Tumores de cabeza y cuello, y las consecuencias de su tratamiento (cirugía, radioquimioterapia).

  • Enfermedades respiratorias como EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

  • Envejecimiento: El envejecimiento normal cambia algunas estructuras involucradas en la deglución, y con eso su funcionalidad, pero en general, no se produce disfagia. La presencia de disfagia dependerá de la reserva funcional de cada persona.

  • Trauma cerebral y raquimedular.

  • Enfermedades sistémicas: Algunos trastornos endocrinológicos y autoinmunes pueden generar alteraciones de algunas estructuras involucradas en la deglución, causando disfagia. Por ejemplo, compromiso esofágico en esclerodermia o disminución de la secreción de saliva en enfermedad de Sjögren.

  • Esofágicas: divertículo de Zenker, acalasia esofágica, ingesta de cáusticos, entre otros.

¿Cuándo debo sospechar la presencia de disfagia?

Los síntomas y signos de disfagia pueden presentarse al ingerir tanto líquidos como sólidos, y son los siguientes:

  • Tos durante o posterior a tragar

  • Carraspera posterior a tragar

  • Cambios en la voz durante o posterior a tragar (voz húmeda)

  • Atragantamiento durante las comidas

  • Sensación de residuo oral o en la garganta posterior a tragar

  • Derrame por la comisura de la boca al tragar o masticar

  • Regurgitación faríngea o nasal (sensación de que se devuelve lo ingerido a la boca o incluso a la nariz)

  • Dolor persistente al tragar

  • Aumento del esfuerzo y/o tiempo para masticar o tragar

  • Neumonías recurrentes

  • Baja de peso que se asocie a dificultad en la alimentación